sábado, 7 de enero de 2017

116. La tierra hueca

  
 Un libro siempre es una puerta. Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne, precisamente porque no se alcanzaba el destino prometido, era una invitación para continuar el descenso fantástico por el abismo. Burroughs imaginó Pellucidar, un mundo de aventuras sin horizonte y sin tiempo, con un sol fijo en eterno mediodía y un paisaje cóncavo que ascendía hasta perderse de vista. El genio inventor del "topo de hierro" proporcionaba el medio para alcanzar su destino. La luz de la Luna era, en cambio, la llave para acceder a los abismos de Muria, seno del que surgió la Luna. El mundo de Abraham Merritt es más tenebroso, con seres grotescos como los akkas (cuyo aspecto puede observarse en la portada de Lawrence Sterne Stevens en la entrada 115.1). Una mezcla de algunos de estos elementos, un mundo cóncavo, un ingenio perforador, los akkas, es lo que va a encontrar Brick Bradford al pisar una inscripción que es una puerta al centro de la Tierra.

















  Primer arco argumental de la larga aventura de Brick Bradford en el centro de la Tierra. Comprende las páginas dominicales 41 a 58, publicadas originalmente del 31 de agosto al 28 de diciembre de 1935.