lunes, 5 de septiembre de 2016

114.1 bradford maps


   En su primera página dominical, el joven Bradford naufragaba alejándose del mundo cotidiano para acceder a un mundo encerrado en un torbellino. Un archipiélago perdido que encerraba, a su vez, la puerta a otro mundo perdido en el centro de la tierra. Con esas premisas, Bradford podía haber sido una presa fácil del torrente de la imaginación, pero su guionista, William Ritt, y su dibujante, Clarence Gray, estaban decididos a hacer todo lo contrario. No iban a dejarse llevar por una situación delirante, sino a explorar ese mundo fantástico: levantar ciudades, trazar itinerarios, cartografiar ese mundo cóncavo. En definitiva, a proporcionarle una coherencia racional. Sus mapas eran el hilo de la razón que debía conducir a Bradford -a lo largo de cuatro años de historias- de vuelta a la superficie.
 El archipiélago perdido
 La nueva Roma
El país de mayas y aztecas

   El amor y la amistad se quedarán para Brick por el camino. Pero, aunque sea de una forma truncada, no falta en esta entrega una bella escena de amor en el mutuo descubrimiento -en el que caen la máscara y el yelmo- de Brick Bradford y de Lamak Mayta. La reina que no era consciente de su propia belleza. Una historia olvidada sobre civilizaciones perdidas.




















Continuará

3 comentarios:

  1. Maravillosa historia y espléndido post. Una delicia poder disfrutarlo. Gracias.
    Saludos-

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  2. Una entrada fantástica, amigo Clemente. Un autor que apenas se conoce por aquí, y una obra que es una delicia estética e imaginativa. Como siempre, nos sorprendes gratamente. Un abrazo.

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  3. Tristan, Jesús, me alegra que os haya gustado la entrada. En breve la segunda parte. No sé si es por mis prolongadas ausencias, pero dejan de funcionar pestañas del blog, seguidores, contador, dimensión de las imágenes (son mayores de lo que recoge el blog). ¿Padecéis lo mismo?
    Abrazos y saludos.

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