lunes, 12 de septiembre de 2016

114.2 ¿Jorge, Carlos?... ¡Brick!


  Brick Bradford apareció en España en el verano de 1936, apenas comenzada la Guerra Civil, en el número 15 de La revista de Tim Tyler. Tim y su amigo Spud no eran aún "Jorge y Fernando" y Brick no era Brick, sino "Jorge el intrépido". Cuando en la postguerra Tim se convirtió en "Jorge", Brick perdió de nuevo su nombre para pasar a ser conocido como "Carlos el intrépido".
  Brick Bradford ofrecía a sus lectores durante la guerra -y después de ella- el mejor refugio: el centro de la tierra. La editorial Hispano Americana de Barcelona mantuvo su publicación hasta diciembre de 1938, dejando inacabada su aventura subterránea.
  Pocos fueron los lectores que entonces pudieron seguir las andanzas de Brick. Y ninguno que pudiera hacerlo sin censura, porque las historietas no sólo se censuraron durante el franquismo, sino que padecieron igualmente manipulaciones antes y durante la guerra. Vasta, Lamak Mayta y sus amazonas, Drusilla... se liberan hoy de los velos añadidos.

























lunes, 5 de septiembre de 2016

114.1 bradford maps


   En su primera página dominical, el joven Bradford naufragaba alejándose del mundo cotidiano para acceder a un mundo encerrado en un torbellino. Un archipiélago perdido que encerraba, a su vez, la puerta a otro mundo perdido en el centro de la tierra. Con esas premisas, Bradford podía haber sido una presa fácil del torrente de la imaginación, pero su guionista, William Ritt, y su dibujante, Clarence Gray, estaban decididos a hacer todo lo contrario. No iban a dejarse llevar por una situación delirante, sino a explorar ese mundo fantástico: levantar ciudades, trazar itinerarios, cartografiar ese mundo cóncavo. En definitiva, a proporcionarle una coherencia racional. Sus mapas eran el hilo de la razón que debía conducir a Bradford -a lo largo de cuatro años de historias- de vuelta a la superficie.
 El archipiélago perdido
 La nueva Roma
El país de mayas y aztecas

   El amor y la amistad se quedarán para Brick por el camino. Pero, aunque sea de una forma truncada, no falta en esta entrega una bella escena de amor en el mutuo descubrimiento -en el que caen la máscara y el yelmo- de Brick Bradford y de Lamak Mayta. La reina que no era consciente de su propia belleza. Una historia olvidada sobre civilizaciones perdidas.




















Continuará