lunes, 16 de mayo de 2016

113. Trabajos perdidos

   Hay dos bocas mundialmente reconocidas: los morritos de Mick Jagger y la boca entreabierta de Marilyn Monroe. Basta con ver esa boca anhelante para saber que se trata de Marilyn. Mérito sin duda de la actriz, ¿pero quizás también del artista?
  El pintor Earl Moran gozó de la fortuna de contemplar la desnudez de Marilyn para representarla en carteles y calendarios. Sin embargo, Moran no pintaba a Marilyn, ni tan siquiera a Norma Jean. la modelo era tan sólo el medio para plasmar su chica ideal, y ésa no era Marilyn. Pepe González, en cambio, aun sin Marilyn, era capaz de transmitir la singularidad del personaje con los escasos recursos de un lápiz y una fotografía. La superioridad de González estaba en su mirada, en que captaba lo que a otros se les escapaba.

   Pero había también otro Pepe González. Mientras preparaba su primer portafolio de Marilyn para Norma Editorial - Sueños, 1979 -, realizaba a la par para la agencia otro trabajo anónimo, de sustento y dirigido a un público que no tenía ningún interés en conocer quién era el autor de las ilustraciones de las novelas de bolsillo de Corín Tellado. Pura novela rosa: un obstáculo absurdo entre dos amantes que demoraba el anunciado final feliz. González ya había probado su maestría en el género, principalmente en Valentine. Durante treinta y cinco entregas consecutivas, de cadencia quincenal, González cumplió en todas ellas, proporcionando cuatro dibujos por título. Un trabajo rápido, tan rápido que duele pensar que tardamos más en recuperar las imágenes mal impresas que él en crearlas.
 González recibía seguramente algunas indicaciones de su coordinadora en la agencia sobre el peinado o el vestido de sus protagonistas, significativos en la historia. Pero más allá de eso, su inventiva era capaz de transformar una tímida línea en una escena explícita de sexo, de recorrer todo el registro de las emociones, desde la ternura hasta la pasión. El conjunto de sus ilustraciones forma un pequeño mundo, en el que busca la belleza femenina y se resiente la masculina.
 Hay autores que quedan ensombrecidos por la popularidad de sus personajes. Con José González ocurre más bien lo contrario. Ni Vampirella, ni Chantal, ni Mamba son sus mejores personajes, porque, como intuyó Carlos Giménez, su mejor personaje fue Pepe.
                                                                                    
                                                                          Clemente Córdoba

 Las verdades de Cristina, enero de 1980.
 Problema íntimo, marzo de 1980.
 El mundo de la virginidad, marzo de 1980.
 No necesito casarme, mayo de 1980.
 Mi sobrina Susi, junio de 1980.
 Problema generacional, julio de 1980.
 Me apasiona el sexo, diciembre de 1980.
 Primero te preferiría a ti, marzo de 1980.
  Mata Ratos 115, 1 de septiembre de 1967.

  Una muestra y a la vez un complemento de las cuarenta y ocho páginas del fanzine Studio, recién aparecido en el Salón del Cómic de Barcelona.