sábado, 27 de abril de 2013

101. La magia de Vampirella


   

 Vampirella acostumbraba a acompañar al viejo mago Pendragón en sus actuaciones. Pero, en el truco final, lo ilusorio era el mago, porque la transformación de Vampirella en murciélago era real. Más acá de la página se descubre  la ilusión, pero también al auténtico mago, Pepe González, cuyo lápiz era capaz de transformar a cualquier mujer en Vampirella. Esto ocurría especialmente cuando, libre de guiones que no conseguían estar a la altura de la belleza del personaje, realizaba seductoras ilustraciones que desde la puerta o el umbral de la revista se dirigían al lector. El total de estas ilustraciones se encuentra aquí y en una entrada anterior (31.1), libres, en la medida de lo posible, de textos y códigos de barras. Tan sólo la mirada y el gesto mágico de Vampirella.























domingo, 21 de abril de 2013

100. Lecturas e imágenes contra la melancolía


   En un pasaje del Quijote, nuestro caballero aconseja leer libros de caballería para liberarse de la melancolía. La belleza del relato es entendida, pues, como remedio contra ese oscuro humor. Don Quijote inicia, seguidamente, una corta narración a modo de ejemplo: un caballero salta a un oscuro lago -quizás la bilis negra- para descubrir en su fondo un castillo dorado. Las bellas imágenes de Segrelles que ilustran ese pasaje gozan del mismo don, son también un remedio y un relato.
   Las dos primeras de la siguiente muestra iluminan las Florecillas de San Francisco (1923), el hermano lobo y la hermana Clara, una reivindicación de la fraternidad universal que sitúa, por ejemplo, a Santa Clara en el centro, bendiciendo los panes, y al Papa en un segundo término, a nuestra derecha.
   Las cuatro siguientes pertenecen a las Mil y una noches (1932); dos, a "Aladino y la lámpara mágica"; las otras, a "Alí Babá y los cuarenta ladrones": un genio que satisface deseos; Morgiana, de nuevo, en la danza del puñal (la versión de Freixas se encuentra en la entrada 90). Los cuentos de Sherezade también son un remedio para la melancolía del sultán.
    Por último, siguiendo el orden cronológico, Don Quijote de la Mancha (1966). Sin embargo, el orden bien podría alterarse, ya que sus ilustraciones fueron realizadas en su mayoría en el periodo 1918-1922, permaneciendo extraviadas hasta 1955. La vela de las armas a la luz de la luna, el relato de don Quijote arriba mencionado y el anochecer en el Toboso.
   De Sherezade a Cide Hamete Benengeli, de Cervantes a Segrelles, narradores de historias que hacen mejores a sus oyentes y a sus lectores.