miércoles, 27 de marzo de 2013

99. Una máscara de hierro para Segrelles



   En 1917, José Segrelles ilustraba novelas por entregas, principalmente, para el editor F. Granada y Cía. Aún faltaban diez años para que alcanzara el reconocimiento internacional por sus trabajos en The Illustrated London NewsEl hombre de la máscara de hierro de Edmond Ladoucette fue publicado a lo largo de treinta entregas de treinta y dos páginas cada una, destinadas a ser recopiladas en dos volúmenes. Cada entrega constaba, por término medio, de tres dibujos a plumilla. Se añadían finalmente cuatro láminas, acuarelas o aguadas, que se incorporaban al volumen al encuadernarlo.
   El hombre de la máscara de hierro es la historia de un bastardo, Luis XIV, hijo en realidad del cardenal Mazarino con Ana de Austria, que niega sus derechos al legítimo hijo de Luis XIII, doblemente preso tras los barrotes de su celda y de su máscara. Historia, pues, de un secreto que se quiere evitar que salga a la luz y que alimenta la oscuridad de las mazmorras y de los subterráneos. El dibujo, casi caricaturesco, de Segrelles sirve al folletín, a la extremada dualidad de la luz y de las sombras. El más oscuro, el grotesco y malvado Gniafon, hijo secreto de Mme. Maintenon, la amante oficial del Rey Sol. Enfrente, Ivona y Faribole, los más destacados amigos del otro Luis; la primera oculta bajo el aspecto de un gentilhombre para participar, junto al mencionado espadachín, en los renovados intentos de rescate de Monseñor Luis.
   Intrigas y aventuras galantes, torturas y asesinatos, ingredientes del folletín que parecerían disparatados, si la realidad no acostumbrara tanto a parecerse a la ficción.



















4 comentarios:

  1. Ver estas obras de arte de Segrelles realmente te transporta a esos lugares a caballo entre históricos y oníricos... Pura magia.

    Saludos.

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  2. Increíble material. La verdad es que estás haciendo una labor de investigación y recuperación sumamente extraordinaria. Felicidades por ello.
    Y Segrelles, por supuesto, inconmensurable.

    Abrazos

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  3. Creo, Mo Sweat, que no puede decirse con más precisión que con la que tú lo expresas: una mezcla de histórico y onírico. Un clima irreal, subterráneo -y piensa que esto sólo es una selección de los 97 dibujos que he escaneado- en el marco del siglo XVII. Mi primera impresión fue que se trataba de un trabajo menor, pero en toda la labor de preparar la entrada comprendí el punto de vista de Segrelles, creo.
    Saludos y gracias.

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  4. Gracias por tu elogio, Jesús, muy especialmente por tratarse de ti, pues que me consta que en cuestiones de investigación no te quedas a la zaga de nadie. El escaner deja registro de la duración de un trabajo, seis meses de dedicación. Poder hacerlo ya me produce satisfacción, pero los ánimos que, además, me transmitís Mo Sweat y tú son un auténtico regalo.
    Un abrazo.

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