lunes, 23 de abril de 2012

85. La historia del cautivo


  En una venta -un castillo para los ingeniosos ojos de un hidalgo-, se dan cita las historias de varios personajes, de bellas mujeres y de un cautivo, huido de un baño de Argel. Un capitán de la compañía de Diego de Urbina, la misma en la que sirvió Cervantes, desafortunado preso de los turcos en Lepanto y que cuenta, de pasada, que más digna de admiración que la suya sería la historia de un tal Saavedra, preso como él en los baños de Argel.
 José Segrelles refuerza, en la primera ilustración, la identificación del cautivo con Cervantes al mostrarlo herido en Lepanto en su brazo izquierdo.


  El terrado de un baño de Argel, en el que entablan comunicación, por medio de una caña, el preso y una mujer invisible.


  El plan de fuga está en marcha. El cautivo, con los escudos que le ha proporcionado la misteriosa mujer, ha pagado su propio rescate. Segrelles aún mantiene velado al personaje, de espaldas en el jardín junto a su padre.


  El esplendor de Zoraida que asombra a su prometido, el cautivo, y al renegado que le acompaña. Deja atrás el islam, llevándose un cofre de oro de la casa paterna.


  La vela de la barca que se pierde en la noche. El  gesto inútil del padre por recuperar a su hija.




  Cinco ilustraciones de José Segrelles para un cuento urdido en la trama del Quijote. 


3 comentarios:

  1. Como siempre, Segrelles nos deslumbra con sus pinturas extrasensoriales, con sus luces paradisíacas. ¿Quién mejor que Segrelles para ilustrar el Quijote? Doré nos impresionó con el puntillismo delicioso y la perfecta adaptación de los personajes, y Segrelles nos asombra con la fascinación de la mirada desde otro mundo.

    Abrazos

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  2. Creo que, como muy acertadamente señalas, se trata de la capacidad de Segrelles para representar la fantasía y lo fantástico; que continúa despertando la admiración de los artistas que trabajan en este campo.
    Un abrazo, Jesús.
    (Ya estoy trabajando lo de F.M.)

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