domingo, 18 de marzo de 2012

82. Imágenes de una constitución


   También Emilio Freixas y José Segrelles hicieron sus pequeñas contribuciones a la Constitución de 1812. En la portada de Freixas, un soldado lee el texto de la Constitución. La imagen responde, sin duda, a la pregunta ¿por qué luchamos? Una constitución contra la invasión de las tropas francesas y en contra del absolutismo. La portada corresponde al fascículo 18 de la Historia de las Revoluciones Sociales, publicado, muy probablemente, en julio de 1937 (las diecisiete portadas anteriores pueden verse en la entrada 49 de noviembre de 2010).
   La pintura de Segrelles recoge el juramento de los diputados en las Cortes de Cádiz, en septiembre de 1810. Procede de la Historia de España de Rodríguez Codolá. Al igual que otras obras de Segrelles para el editor Seguí, se trata de una copia; en este caso de José María Casado de Alisal (1862).
  Aquellos aspectos de la Constitución que eran fruto de su tiempo han quedado, afortunadamente, desfasados. En cambio, los principios de la forma democrática de gobierno, la garantía de los derechos de los ciudadanos,  conservan plenamente su vigencia. ¿Cuál es el objeto del Gobierno? La Constitución responde: "la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen" (cap. III, art. 13). ¿Acaso vamos a olvidarlo?






lunes, 12 de marzo de 2012

81. Un cuento vivo


        Imaginémonos la siguiente historia: 
  "Durante el invierno de 1820 salen a montar guardia, extramuros de la ciudad, cuatro milicianos y un cabo. A saber: el cabo Rodríguez, hombre chiquito ¡pero!... Y los individuos López, Sánchez, Gómez y Pérez.
   "Lo primero que practican al llegar al cuerpo de guardia es encender lumbre y calentarse las manos y los pies. Llegada la noche, le toca estar de centinela al raso al individuo López, en tanto que sus coindividuos, encerrados en el cuerpo de guardia, duermen el sueño del justo al amor de la lumbre."
   ¿Se trata de una historia dramática o de humor? ¿Qué humor se va a encontrar en una fría noche de guardia de 1820?
  Esforcémonos, ahora, en olvidar lo leído y observemos la sucesión de estas diez imágenes:










     Un pelotón dispar: uno de ellos, el de las gafas, lleva el paso cambiado.
     Cinco individuos perfectamente caracterizados.
 No son capaces de marchar, pero se calientan acompasadamente las manos... y los pies.
    Cabizbajo, con el fusil, se queda el gordito de las gafas. Y sin fusiles, sentados alrededor del fuego, los demás.
   La secuencia se entiende, describe los personajes y marca el ritmo de lectura. No se trata de una ilustración, redundante con el texto anterior; al contrario, éste cobra pleno sentido junto a las imágenes.
   En 1881, Apeles Mestres escribió y dibujó una de nuestras primeras historietas, un cuento vivo.