domingo, 25 de septiembre de 2011

66.3. La última casa



  Una noche, veintiún años atrás, el planeta verde sobre el horizonte de Marte cambió de tamaño y color. Los colonos respondieron a la llamada de su país y regresaron a Norteamérica.

   4 de agosto de 2026, Allendale, California.

 "La fachada oeste era negra, salvo en cinco sitios. Aquí la silueta pintada de blanco de un hombre que regaba el césped. Allí, como en una fotografía, una mujer agachada recogía unas flores. Un poco más lejos, [...] un niño con las manos levantadas y más arriba, la imagen de una pelota en el aire, y frente al niño, una niña, con las manos en alto, preparada para atrapar una pelota que nunca acabó de caer."

  ¿Sabe la casa que han desaparecido sus dueños? ¿Sabe lo que sabe el perro? La casa, oportunamente, escoge nuestro epitafio, "There will come soft rains..." de Sara Teasdale:

  "Vendrán lluvias suaves...
 "A nadie le importará, ni a los pájaros ni a los árboles, si la humanidad se destruye totalmente; ni la propia primavera, cuando se despierte al amanecer, sabrá apenas que hemos desaparecido."








6 comentarios:

  1. Maravilloso! Una lección magistral de dibujo por parte del genial Wally Wood. Gracias por compartirlo!

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  2. Estoy con Benito, ¿cuantos artistas narrarían con esta maestría sin contar con ningún personaje guia en la historia?

    Como siempre, resulta un placer degustar el arte del gran Wallace.

    Saludos.

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  3. Hay que ser realmente un maestro para dar vida a los objetos inanimados y que por medio de su destrucción experimentemos la pérdida de la humanidad. Tu elogio, viniendo de un dibujante, tiene auténtico valor. Gracias, Benito Gallego.

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  4. Mo Sweat, ya sabes que esta historia está en el catálogo del Solleric. Al unir algunas, siguiendo el orden de Crónicas Marcianas, intento recuperar la historia que se escapa al publicarlas aisladas, incluyendo su edición original en EC. Como tú señalas, ésta es una de las mejores obras de Wood.

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  5. El trabajo de Wood es maravilloso, y con él reafirma su talento para adaptar relatos de difícil solvencia gráfica.
    En cuanto a Bradbury, qué decir... ¡genial, como siempre!
    "Vendrán lluvias suaves" es el penúltimo relato de Crónicas marcianas, pero en esencia es el punto final de la historia de los hombres en su atípica colonización de Marte. Las personas han desaparecido misteriosamente. Sólo queda un perro y la casa de todos ellos, que es en realidad la protagonista del relato.
    La casa es claramente una metonimia de la humanidad. Al destruirse, los hombres llegan igualmente a su ocaso.
    El pesimismo de Bradbury es un crítica hacia la deshumanización de nuestras acciones, hacia la pérdida de la inocencia.

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  6. Jesús, no me atrevía a decirlo, en efecto, ese desplazamiento de la humanidad a la casa es una ingeniosa metonimia. Si fuera el último relato de Crónicas, diría que es desolador, angustiante en su rutina y en lucha final con el fuego, la materia cobra vida y fallece en la narración. El final, "un picnic de un millón de años", es melancólico y esperanzador; como "la sonrisa".

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