lunes, 23 de mayo de 2011

60.2. ¿Por qué Claudia nunca se soltó el pelo?



   Primera página de El Jabato: Claudia, literalmente, una dama de elevada posición, se dirige hacia la costa. En el reverso de la página le aguarda su encuentro con un joven íbero al que denominan "Jabato".
   Víctor Mora activa inmediatamente los protocolos del amor. Claudia lleva la iniciativa: ofrece comprar la libertad del Jabato. Pero tanto Marco, su captor, como el propio Jabato lo rechazan. Claudia, ofendida, abofetea al Jabato.
   Para defender su libertad, el Jabato cambia el arado por la espada. Para liberar al Jabato, Claudia desciende de su litera y se arrastra por el suelo .
   Y, pese al juego de apariencias, está dispuesta a perder su libertad por salvar la vida de un desconocido.
La caricia delatora no se hace esperar.
   Pero Claudia lo tiene difícil, ama al Jabato más que a su propia libertad. Pero el Jabato no puede amar a Claudia, si no es libre.
 El esquema argumental se repite en las tres primeras apariciones de Claudia, rodeada siempre de generales y legionarios romanos -Marco, Aurelio el cruel y Numa-. Incluso la muerte del padre de Claudia, un obstáculo demasiado endeble, es desaprovechada por Víctor Mora para hacer crecer al personaje.
  Y entre Claudia y Claudia -¡qué diferentes eran las otras mujeres del Jabato!- Adua, Zoni, Tais, Kania...
  Adua, una egipcia manipuladora y codiciosa a la que el Jabato salva la vida, renace como personaje tras ser arrastrada por un remolino que invierte su trayectoria. Vorágine de ideas de Mora y Darnís -que dibujaba mujeres tan bellas que no podías desear que finalizara la aventura y se recogieran el cabello-.


10 comentarios:

  1. Nueva entrada de pura maravilla gráfica y gratos recuerdos de una época que no volverá.

    Claudia siempre me pareció muy atractiva, casi tanto como Sigrid, pero es verdad que otras mujeres darnisianas se llevan la palma en cuanto a belleza y arrojo bien combinados.

    Y para diversidad femenina, la que aparece en el Corsario de Hierro, tan interesante como compleja.

    Un abrazo

    Post. Ya he recibido el sobre, amigo Climent.
    Gracias por todo.

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  2. He releído estos días cerca de 80 cuadernos y, al igual que pasó con Trueno, con renovado interés.
    Tengo la impresión de que los planes originales de Mora para Claudia se vieron alterados por la injerencia de la censura. Por ejemplo, en su primera aparición no es cristiana; en la segunda (la aventura de la ciudad perdida de la antigua Cartago) ya lo es. Peor aún es el tratamiento que se hace de la muerte de su padre, Mora pasa página, adelanta la acción a "un tiempo después". ¡Qué diferencia con Sigrid!
    Siempre es un placer compartir textos e imágenes contigo, Jesús.
    ¡Bravo por la asociación Víctor de la Fuente!
    Abrazos.

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  3. Me gustó las heroínas del Jabato casi tanto como los de Capitan Tueno… Pero en mi infancia, Claudia era mi primer amor platonico... No se porque, quizás porque he leído historias del Jabato antes de Capitan Trueno. A mi siempre me gustó más El Jabato que El capi.

    Gracias, por esa maravillosa presentación que me ha hecho emocionarme.

    Un abrazo
    Pedro

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  4. Gracias, Pedro, por tu comentario y, lo más importante, por compartir esa emoción por los amores platónicos de nuestros primeros tebeos. En mi caso, primero fue Sigrid. Ahora bien, ¿te imaginas una nueva historia de El Jabato en la que Claudia se soltara el pelo?
    Un abrazo.

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  5. Me temo que Claudia lo tenia crudo para soltarse el pelo. Aunque era una mujer con carácter -eso salta a la vista- había recibido una educación; no reglada, por supuesto, pero educación al fin y al cabo. Es decir, le habían introducido su policía mental (en su caso "centurión mental", supongo). A todos nos ha pasado lo mismo y es por eso que en repetidos momentos de la vida todos somos Claudia, aunque nos de mucha rabia e incluso nos empeñemos en negarlo.

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  6. Comparto su fino apunte psicopedagógico. De todos modos me encantaría que alguna vez se contase una historia en la que Claudia deshiciese su cola de caballo. En esa misma historia, debería padecer una herida de flecha, como reparación a tanto censor obsesionado.
    Abrazos, jordalgar.
    Ya ve que los seguidores desaparecieron y reaparecieron misteriosamente.

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  7. clementcor dijo...
    ¿te imaginas una nueva historia de El Jabato en la que Claudia se soltara el pelo?


    Esto será interesante. Como Andua, Zoni (¡que buenas! Al igual que Sigrid y Claudia) ... pero yo prefiero la cola de caballo. No se porque, quizás por primera vez en mi juventud...
    Gracias por responder.
    Pedro

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  8. Gracias a ti, Pedro, por tu amabilidad y tus comentarios.

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  9. divertida e interesante esta entrada preguntándose porque Claudia no se soltó el pelo.
    poco puedo opinar sobre ello pues cuando mi padre dibujaba El Jabato yo era una renacuaja que lo miraba dibujar con ojos embobados cuando llegaba a casa al salir de la escuela y mientras merendaba pan con chocolate, la mesa de dibujo a la altura de mi nariz y casi de puntillas para no perder detalle de la evolución de su lápiz.

    Ahora, a mis tantistantisaños intuyo que el papel de Claudia se ceñía a la patricia romana, educada, discreta, fiel y enamorada de un humilde labriego de gran corazón y mejor estampa íbera. Las mujeres que pintaba mi padre podían llegar a ser, o mejor dicho, hoy en día podrían llegar a considerarse sex-symbols y no cuadraba con el papel de Claudia, no así las otras bellas mujeres que se cruzaron en el camino del Jabato esporádicamente las cuales caían todas rendidas ante él más El Jabato, caballero donde los haya (en el sentido de caballerosidad), permaneció fiel a su Claudia dechado de belleza, serenidad y feminidad. Aguantó estoicamente los envites de las bellas damas.

    Muchas gracias por hacerme disfrutar leyendo este blog.

    un cordial saludo

    Sílvia Darnís

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  10. Gracias a ti, Silvia, para empezar por tu amabilidad, pero muy particularmente por tus artículos, por tus álbumes, por contribuir de manera decisiva a conservar el patrimonio artístico de tu padre, Franc Darnís.
    Sin duda, imaginarte junto a tu padre observando cómo de una página en blanco nacía una narración bellamente dibujada, despierta en la mayoría de nosotros algo así como una sana envidia.
    ¿Por qué Darnís es un maestro del cómic y la ilustración? Creo que compartiremos la respuesta, pero este caso creo que es merecedor de un..."continuará".

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