sábado, 7 de mayo de 2011

60.1. El amor según Víctor Mora


 ¿Sigrid o Claudia? La rubia nórdica amada del Capitán Trueno o la patricia romana amada del Jabato. ¿O podríamos los lectores de Víctor Mora amar a las dos mujeres a la vez y no estar locos? Dos historias que comparten un ritual común, un juego de apariencias con ofensas, bofetadas y cuchillos que acaba en un tierno contacto físico -evidentemente, en la segunda mitad de los cincuenta no podía acabar con un beso-.
  La portada del tercer cuaderno de El Capitán Trueno revelaba más sobre Sigrid que su interior: la hija de un pirata que no se rebajaba a hablar con un traidor.
 Trueno la ve por primera vez en el instante en que va arrojarse al mar para seguir, la que cree que ha sido, la suerte de su padre.
 En agradecimiento por salvarle la vida, Sigrid intentará apuñalarle. Y de nuevo, al naufragar el barco del Capitán, buscará su mutua perdición.
 El puñetazo de Trueno es la acción moral de salvar la vida de ambos. Cualquier otra consideración implica o bien menospreciar el cómic como arte narrativo o bien justificar que la censura de la corrección política es más válida que la del franquismo.
 Trueno salva por cuarta vez la vida de Sigrid. Al ser descubiertos,  los kadori les atacan. Ambrós, sin embargo, no centra la atención en los atacantes, sino, sabiamente, en las manos de Sigrid y Trueno que se entrelazan.
 Capturados, para Trueno resulta intolerable que el reyezuelo kadori desee a Sigrid, e incomprensible la reacción de ella...
...que les proporcionará la libertad.
 Alcanzada al fin una situación de igualdad entre ambos, Trueno y Sigrid, ante el que creen que es su final, reconocen sus mutuos sentimientos, aunque aún no reconozcan que es amor.
 La muerte del padre de Sigrid ya no constituye para ellos un obstáculo; Víctor Mora puede ahora hacerlo reaparecer, lo que con el tiempo nos llevaría a otra historia...
(continuará)

8 comentarios:

  1. Entrada maravillosa e inolvidable, amigo Clement.

    La relación de Trueno y Sigrid formó parte de mi educación sentimental. En la vida real, desde luego, las cosas fueron muy distintas. Sin embargo, aquellas deliciosas viñetas acrecentaron mi capacidad para soñar y mi sensibilidad para reconocer la verdadera pasión.

    He perdido la cuenta de las veces que leí el Capitán Trueno. Es el tebeo que más he leído y contemplado, y seguramente el que más me ha influido a varios niveles.

    Me resulta difícil explicar lo importante que fue para mí.
    El recuerdo más potente de mi infancia es el del momento en que me sentaba a leer tranquilamente los cuadernillos y revistas de Trueno. El tiempo se detenía y yo era feliz hasta grados incomprensibles.
    Nunca he vuelto a sentir nada igual.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Aprendí a leer con los cuadernos de Trueno, una lectura indeleble; ahora tengo que releer, en ocasiones, el número anterior de una serie que me gusta pero que no me ha dejado huella. Al final de mi infancia llegó Fuentes Man; Ambrós, en concreto, tuve que recuperarlo en aquellos horripilantes "Album Gigante" y, sobre todo, en el Trueno Color.
    Imagino que mi experiencia es muy próxima a la tuya, y a la de tantos otros. Son cómics que perduran, se pueden volver a leer. Si Ediciones B continuase con la nueva edición del Trueno Color, respetuosa con la original, y mejorase la calidad de la impresión, sería un sueño.
    Un abrazo, Jesús.

    ResponderEliminar
  3. Apreciado Clementcor,

    Me parece francamente interesante la señora Sigrid, una nórdica con una pasión mediterránea más que desatada. También muy interesante el esquema lingüístico de la señora Sigrid: cuando está muy, pero que muy furiosa, o bien rendida a los encantos del Capitán Trueno, se le disparan los infinitivos; bueno, cada uno reacciona a su manera ¿no?. Pero lo que me tiene absolutamente desorientado es la presunta crisis de identidad del Capitán Trueno. ¿Se ha fijado usted que el escudo que lleva en el pecho es de lo más desconcertante? En la mayoría de ocasiones son dos barras rojas sobre fondo amarillo. En otras, en cambio, pueden ser tres o cuatro (no centradas) barras rojas, o barras rojas sobre fondo blanco, o viceversa, o (ya el colmo) un escudo cuartelado que en una de sus secciones contiene una especie de clave de sol (le enviaré a usted prueba gráfica). Socorro, estoy hecho un mar de confusión. Y por favor, discúlpeme si le parezco un poco iconoclasta; no es mi intención.

    ResponderEliminar
  4. Amigo jordalgar:
    Su consulta parece más apropiada para cierta página denominada "Cartas sobre la mesa", pero intentaré, vanamente, estar a su altura.
    Sigrid, futura reina de la mítica Thule, es un prodigio de mujer capaz de hablar en castellano, aunque sea en infinitivos, en el breve plazo que comparte con Trueno y sus amigos. Un milagro así tan sólo lo he visto en su compañía.
    Las barras: es una vieja historia si el propósito de Mora era representar las cuatro barras; no obstante, creo recordar alguna entrevista en la que lo desmentía. Cosa muy distinta es el enigma en clave de sol que vd. plantea y que estudiaré con suma atención.
    Aunque ocupado y mucho, he visto sus actualizaciones que piden que vuelva con más calma.
    No se preocupe usted por no ser experto en El Capitán Trueno, que tiene toda mi admiración por sus conocimientos sobre otro capitán: Kirk y Spock.

    ResponderEliminar
  5. Yo empecé con los cuadernillos de Ambrós, que nos compraban en casa sólo de vez en cuando. De esa forma, las aventuras las leía casi siempre entrecortadas; ¡me moría por saber la continuación o lo que había pasado previamente!
    Al cabo de unos años, también entraron en casa alugunos Extras y entonces conocí a Fuentes Man. Quedé prendado de su forma de dibujar.

    La edición de Trueno Color de ed. B no está nada mal, pero como tengo casi completa la edición apaisada original, no voy a coleccionarla, al menos de momento.
    La que sí me gustaría conseguir es la de Trueno Color de los ochenta, por las portadas de Antonio Bernal. En ello estoy, aunque los precios están por las nubes.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  6. Mora era un maestro del continuará. Si tienes la edición original de cuadernos, realmente no necesitas nada más. La edición facsímil deja mucho que desear. Ya habrás adivinado que a continuación viene Claudia, un esquema parecido, con diferentes resultados.
    Abrazos, Jesús.

    ResponderEliminar
  7. ¡Qué buenas estaban la virtuales mujeres de Ambrós! Nórdica, Mediterráneo... Sigrid, Zaida, Grune (la hija del mago Morgano, tal vez más…).

    Sigrid ¡Una vikinga belleza y chica independiente!

    Gracias, por presentación.

    Un abrazo
    Pedro

    ResponderEliminar
  8. Pedro, se me escapaba este comentario tuyo. Víctor Mora creó grandes personajes femeninos, mujeres vitales, activas. El desarrollo de Claudia es, al principio, opuesto al de Sigrid; es ella la que salva la vida al Jabato. Y como apunta Jesús Duce en un comentario, esos atractivos personajes tuvieron su continuidad en las mujeres de El Corsario de Hierro.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar