sábado, 25 de diciembre de 2010

52. Almanaques


Los diez almanaques de Chicos de la década de los cuarenta marcan la mejor época de la revista, desde la aparición de Cuto (Chicos 143, 27/11/40) hasta la última colaboración de Freixas (Almanaque para 1950). Las dos portadas de Emilio Freixas juegan con la autorreferencia, la portada que encierra a la portada, no hay otra realidad que la del propio tebeo, aunque el precio para adquirir ese sueño fuera inalcanzable para la inmensa mayoría de la época. Jesús Blasco rompe el círculo de la autorreferencia, pero mantiene la cita a la propia revista; el niño de Blasco, con pantalones agujereados y zurcidos, lee "El Caballero Sin Nombre" de Freixas, cabecera y precio incluidos. Las restantes portadas de Blasco son de una calidad inigualable entonces y aún ahora, pero ¿no son sorprendentemente tristes, como portadas navideñas, el niño que tiene a su espalda los regalos y el Papá Noel y el niño con los ojos entrecerrados?














¡Feliz Navidad!

lunes, 13 de diciembre de 2010

51. Dos años y un día


No se trata de una condena, sino de llegar tarde al propio aniversario. Como celebración, mejoras y correcciones en entradas anteriores (01, 12 de diciembre de 2008; 11, 2 de marzo de 2009 y 15, 29 de abril de 2009) y anticipos de obras que con el tiempo espero compartir. Gracias a todos por los materiales que me habéis dejado, por vuestros comentarios, por leer estas imágenes y estas palabras.

Ambrós, Chispita 1, 4ª av., 1953.

Jesús Blasco, Bardon Artists, catálogo, 1982.

Emilio Freixas, Lecturas 1, pág. 86, 1921.

Emilio Freixas, Cuentos de Hadas Japoneses, 1939.

Frazetta, dibujo inédito.

Russ Heath, Warren Calendar 1978.

Burne Hogarth, King Arthur portfolio, vol. 2, pl. 2, 1983.

Mike Kaluta, "Paolo and Francesca", Dante's Inferno, 1975.

José Segrelles, Florecillas de San Francisco, p. 77, 1923.

martes, 7 de diciembre de 2010

50.2. Los círculos del Infierno


En su sueño, Dante encuentra la sombra de Virgilio. Dante, por sí mismo, es incapaz de salir de la selva oscura, Virgilio le guiará en sentido inverso, descendiendo hasta la más profunda sima del Infierno pasará al otro hemisferio.
IIº círculo: los delitos del amor, el torbellino de cuantos se dejaron arrastrar ilícitamente por sus pasiones.
IVº círculo: avaros y despilfarradores empujan inútilmente pesos los unos en contra de los otros.
VIIº círculo: suicidas, autodestructivos, los primeros convertidos en árboles; haciendo jirones sus carnes entre las espinosas ramas, los segundos.
VIIIº círculo, sexto foso: los hipócritas cubiertos de hábitos monacales dorados por fuera y de plomo por dentro; Segrelles aporta, además, su concepción personal mostrando su aspecto bestial en la probóscide que asoma y en los pies.
VIIIº círculo, séptimo foso: los ladrones que al apropiarse de lo ajeno pierden lo propio, la serpiente se divide en dos, como los dientes de una horca, los pies humanos desaparecen en uno.
IXº círculo, cuarto recinto: los traidores absolutamente helados en la parte más gélida del infierno y, en la parte superior, Dite, Lucifer, el rostro más bello transformado por su traición en el más horrible.
The Illustrated London News publicó, en su número de Navidad de 1928, las siete acuarelas de Segrelles atendiendo únicamente a un criterio ornamental y no narrativo. La originalidad del trabajo de Segrelles, a mi entender, reside en mostrar no a Dante y Virgilio en el Infierno, sino el propio Infierno.